Eloise se despertó temprano. La maleta ya estaba lista desde la noche anterior, pero, por precaución, volvió a abrirla y revisó todo una vez más: documentos, carpetas, agenda, tablet, dos cambios de ropa formal y un vestido discreto para la cena de negocios.En el baño, dejó que el agua caliente de la ducha recorriera su cuerpo, intentando alejar el cansancio. No podía negarlo: casi no había dormido. Había pasado buena parte de la noche pensando en el viaje… y en el hecho de que estaría sola con su jefe durante tres días.Salió de la ducha, se puso la blusa blanca impecable y la falda lápiz negra. El cabello recogido en una cola alta dejaba su rostro despejado y firme. El maquillaje estaba perfecto, como si quisiera demostrarse a sí misma que estaba preparada… al menos por fuera.Bajó las escaleras sintiendo el aroma reconfortante del café recién hecho. Al entrar en la cocina, encontró a su padre junto a la cafetera, removiéndola con una sonrisa.— Buenos días, papá.— Buenos días, pr
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