Volver a mi departamento antes hubiera sido de gran alivio. Ahora es solo una agonía.Dejé caer mis maletas y me derrumbé en el sofá, perdí la noción de cuánto tiempo estuve allí llorando.Era un dolor intenso el que sentía, me importaba un pepino las acciones, el dinero o el estatus, solo quería que Gael se sanara. Aunque ya no fuera para mí.Había mucho polvo en ese lugar, me dediqué a limpiar y luego salí a comprar víveres.Aunque ahora lo menos que pienso es en comer, apenas lo hago porque no me quiero enfermar, así no le sirvo de nada a Gael.Es increíble como mi alma se apegó a él, siento que me falta el aire si no lo tengo.Apenas y acomodó las compras en la alacena, vuelvo a la sala.Soy una autómata camino sin sentir, todavía los muebles están cubiertos con sábanas blancas.Me deslicé de espaldas contra la madera de la puerta hasta que mis nalgas tocaron el suelo frío. El silencio del lugar me hizo sentir un vacío inmenso dentro de mí.Ahí, lejos de las miradas de Tamara y A
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