—Ellos están moviendo sus fichas. Darán un golpe grande. Arya, ese ex novio tuyo es el diablo.
—Lo sé, pero nosotros tenemos que estar preparados, algo tenemos que hacer para detenerlos.
Ya en el auto de Maximiliano, traté de relajarme un poco. Cerré los ojos y recordé a Gael y sentí que parte del peso se quitaba de mis espaldas.
Al menos Gael estaba vivo y mientras hubiera vida teníamos esperanza.
Me quité la capucha del suéter, dejando que el aire acondicionado secara el sudor de mi frente.
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