Nos quedamos dando una revisión a la convocatoria que yo había redactado.
Según mi estrategia nada nos podía salir mal, ya lo teníamos todo cronometrado.
Las cláusulas legales, los porcentajes impresos en la pantalla y la estrategia para forzar a la junta estaban listos.
Habíamos blindado el sesenta por ciento de las acciones, construyendo una muralla digital que debía protegernos del zarpazo definitivo de los abogados comprados.
La adrenalina de la planificación comercial comenzaba a ceder a