—¡No vuelva a hacer eso! —Le suelto un golpe en la mejilla a Dominic.Él se ríe, claramente divertido. Sabe perfectamente que fui yo quien lo besó y, aun así, me siento satisfecha al recordar la cara de Paula. Ese portazo… valió completamente la pena. Sí, tal vez me estoy convirtiendo en una descarada, pero no me arrepiento.—¿Hacer qué? —Pasa la lengua por sus labios, y le sostengo la mirada, desafiante.—Sabe muy bien de qué estoy hablando, pero no voy a seguir con esto. Hablemos de negocios.Doy un paso para sentarme, pero, como ya es habitual, Dominic me toma del brazo y me detiene. Cierro los ojos un segundo.Estoy perdida.—De acuerdo, hablemos de negocios… —dice con calma—. Pero primero, dígame… ¿por qué me besó?¿Por qué tiene que ser tan insistente? ¿Por qué no puede dejar todo hasta ahí? ¿Por qué con él todo es tan difícil? No tengo respuestas.—¿Yo? —Me llevo una mano al pecho, fingiendo sorpresa.—Sí, usted… ¿Esa es su manera de confesar que me extraña?—En sus sueños. No
Leer más