Paula.
Después de ver las instalaciones del restaurante, me voy a caminar por la playa. No me doy cuenta cuándo empieza a oscurecer y mi estómago suena, recordándome que pasé por alto el almuerzo. Me río sola y decido volver al hotel.
Paso por mi habitación, me doy un baño y luego bajo a comer algo. Lo curioso es que termino sentándome en el mismo lugar donde estuve tomando desayuno. El maître llega rápidamente y me ofrece la carta.
Me quedo mirando el menú. Hay cosas que jamás he probado.
—¿Cómo será