Un golpe de realidad.
Limpio mis lágrimas por enésima vez. Los ojos me arden, la garganta se me cierra y el pecho me pesa como si llevara algo atorado ahí dentro. Quiero hacerme un ovillo y quedarme encerrada en mi habitación para siempre, desaparecer del mundo aunque sea por unas horas… pero no puedo.
Colombia espera por mí.
Y lo peor es que el entusiasmo se me ha ido a la mierda.
Hace nada contaba los días para este viaje. Me imaginaba caminando por la playa, respirando aire nuevo, empezando de cero. Ahora no quie