Entre besos y mentiras.
—¡No vuelva a hacer eso! —Le suelto un golpe en la mejilla a Dominic.
Él se ríe, claramente divertido. Sabe perfectamente que fui yo quien lo besó y, aun así, me siento satisfecha al recordar la cara de Paula. Ese portazo… valió completamente la pena. Sí, tal vez me estoy convirtiendo en una descarada, pero no me arrepiento.
—¿Hacer qué? —Pasa la lengua por sus labios, y le sostengo la mirada, desafiante.
—Sabe muy bien de qué estoy hablando, pero no voy a seguir con esto. Hablemos de negocios.