Hace una semana que no tengo noticias de Dominic, y no es que me importe; al contrario, resulta preferible no tenerlo cerca para que no fastidie con su mal humor y esa absurda necesidad de parecer perfecto. De ideal solo tiene el cabello y, bueno, para qué negarlo, también los ojos. A eso podría sumar los labios, expertos besadores, su estatura y ese cuerpo tonificado de piel bronceada. Pero de ahí a ser impecable, le falta toda una vida.Intento no pensar en él, aunque no siempre lo logro.A veces aparece sin aviso. En un gesto, en una imagen, en una sensación que no sé bien cómo explicar. Y lo peor es que no viene con enojo… viene con algo más.En un par de días viajaré a Colombia. El motivo es trabajo, sí, pero hay algo más que se cuela entre mis pensamientos y me mantiene en un estado constante de expectación: conoceré a mi chico sexy. Carlos no tiene idea de que estaré allá. Quiero que sea una sorpresa. Me ilusiona imaginar su reacción, preguntarme si sonreirá al verme o si todo
Ler mais