―No puedes asegurar tal cosa ―dije más decidida a no caer en su juego, no quería enredarme con sus palabras, porque al final, Aiden era una copia de mi marido, por lo tanto, pese al respeto que le tenía, debía admitir que me parecía atractivo, que la primera vez que lo vi, cuando me abrió la puerta de la casa de los abuelos de Daniel, casi me echo sobre sus brazos y lo beso, por suerte, vi sus pocas canas, sus ojos celestes y la ligera arruga en su frente antes de hacerlo y quedar como una pervertida.No quería imaginarme complaciendo a otro hombre, por mucho que fuese otra versión de Daniel, eran dos hombres diferentes, similares, pero dos personas, al fin y al cabo.―Amo tu inocencia, amor ―se burló con una sonrisa grande en la cara. Se me frunció el entrecejo y el puchero infantil me salió sin darme cuenta.Se rio por lo bajo.―Sé que tenías poca experiencia sexual cuando nos conocimos, pero ese no era mi caso, cariño. En realidad, no sería la primera vez que compartimos mujer…Mi
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