Después de comer, Oliver la llevó de regreso a Lomas de Provenza. Antes de que bajara del auto, la jaló de nuevo hacia él y le robó un beso; Alina lo empujó y se metió corriendo a la mansión. No sabía desde cuándo, pero Oliver se había vuelto un adicto a besarla. No se controlaba para nada. A cualquier hora y en cualquier lugar, en cuanto le entraban las ganas, la jalaba hacia él y le plantaba un beso. Alina ya no hallaba qué hacer. Se había resistido muchísimas veces sin ningún resultado; lo único que conseguía era que él la ignorara y la besara todavía más seguido, así que no le quedaba más que soportarlo mientras le decía descarado… ... Al día siguiente, el productor le marcó a Alina y, sin la menor vergüenza, le rogó que dejara volver a grabar a Nely y a Sami. Alina sonrió. —No es que no quiera cooperar, pero usted mismo lo dijo: Nely tiene una conmoción cerebral y Sami una hemorragia estomacal. ¿Cómo van a salir del hospital y ponerse a trabajar tan rápido? Mejor busque a a
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