Alina llevaba un vestido largo y blanco, con el cabello suelto cayendo sobre su espalda. Parecía tener el pie lastimado, pues le costaba un poco caminar. Aun así, avanzó bajo la luz del sol hasta quedar frente a Damián y, con una sonrisa, le tendió la mano.—Hola. Soy Alina Quiroga.Parecía un ángel que acababa de bajar a la tierra. El chico se quedó pasmado un buen rato, hasta que el asistente le lanzó una mirada molesta.—¿Qué tanto ves?Reaccionó e intentó darle la mano, pero al notar que estaba cubierto de tierra por la caída, la retiró, temiendo ensuciarla. Sin embargo, a mitad del movimiento, la joven lo tomó de la mano con firmeza.—Todavía no te has presentado.Correspondió el saludo con torpeza, retiró la mano rápidamente y se la frotó contra el pantalón.—Hola, me llamo Damián Huerta.Sacó una tarjeta de presentación de su bolso y se la ofreció.—Soy la gerente de Productora Ali-Sion. Vine a platicar contigo sobre ofrecerte un contrato.Tomó la tarjeta minimalista, que solo
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