Capítulo 48. Semillas de duda
—Míralo tú mismo, padre. ¿Qué te dije? Ser madre no es solo una cuestión de títulos, sino de una preparación mental que no se puede forzar.La voz de Camila rasgó el silencio del pasillo del hospital, afilada y cargada de énfasis. Estaba de pie en el umbral de la suite VVIP con los brazos cruzados, observando a Elara, quien sucumbía al pánico junto a la cuna. Alejandro, recién llegado de la oficina, aceleró el paso de inmediato. Su rostro, habitualmente impasible, se tensó al escuchar la respiración errática de Felix: un sonido de atragantamiento, corto y seco.—¿Qué sucedió? ¿Por qué tiene el rostro tan rojo? —preguntó Alejandro con una voz grave que imponía presión.—¡Se atragantó con la leche, padre! Elara le estaba dando el biberón mientras estaba en las nubes. Entré justo cuando el bebé empezaba a tener dificultades para respirar —respondió Camila antes de que Elara pudiera siquiera abrir la boca.Camila se movió con rapidez, como si fuera la heroína de la habitación. Arrebat
Leer más