GénesisNo puedo dormir.Otra vez.Ya perdí la cuenta de cuántas noches paso así desde que llegué a este palacio. Pero esta es distinta. Peor. Más larga. Más afilada.Cassian se fue.Otra vez.Y aunque me repetí mil veces que me daba igual, que no tenía derecho a sentir nada por un hombre que me compró, me mintió y me metió a la fuerza en una guerra que ni siquiera entiendo del todo, mi cuerpo no coopera con mis mentiras. El niño tampoco.Estoy junto a la ventana, con la cortina apenas apartada y una manta encima de los hombros. Afuera, la noche es una masa blanca y cruel. La nieve cae con una furia hermosa, cubriendo el patio, las almenas, las escaleras de piedra, los jardines que durante el día parecen tranquilos y ahora solo se ven desolados, como si el castillo entero estuviera atrapado dentro de una pesadilla helada.Apoyo una mano en el cristal.La otra, como siempre, en el vientre.—No lo mires así —murmuro hacia mi hijo—. No va a aparecer más rápido porque lo estés esperando.
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