CassianEl tiempo no calma nada.Solo cambia el tipo de herida.Han pasado semanas desde que Lilith volvió al castillo, desde que Klaus dejó de arder entre mis manos y desde que el consejo entendió por fin que, si quería conservar la cabeza sobre los hombros, iba a tener que aprender a temerme más de lo que teme al bosque.Aun así, Selene sigue libre.Y mientras siga libre, nada en mi casa puede llamarse paz.Por eso esta noche estoy otra vez entre árboles, barro y sombras, con Lucien a mi lado, dándole caza a la mujer que convirtió mi sangre en un juego de guerra. El bosque está húmedo por la lluvia reciente. Huele a tierra removida, hojas podridas y rastro viejo de vampiros que creen saber esconderse. No lo hacen. No de mí. No aquí.Lucien camina en silencio unos pasos detrás. Lo noto más por el ritmo de su respiración que por el ruido de sus botas. A veces pienso que mi hermano nació para moverse entre mentiras. Luego lo veo pelear y recuerdo que, en realidad, nació para sobrevivir
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