Capítulo 83Alejandro. Sarah no era la villana que quería pintar en mi cabeza para poder odiarla con tranquilidad. Era una mujer que había sufrido, que había tomado decisiones equivocadas por miedo, pero que también había criado a una niña increíble. Y eso era lo que más me dolía: no podía odiarla totalmente, porque en el fondo de Joe, en su corazón, en su forma de ser, yo veía el amor que Sarah le había dedicado.Al terminar la tarea, Joe se quedó dormida en el sofá de mi despacho. La levanté con cuidado, sintiendo su peso liviano contra mi pecho, y la llevé a su habitación. Sarah estaba allí, doblando algo de ropa. Me vio entrar y se detuvo, observándome con una expresión que no pude descifrar.La dejé en su cama y salí sin decir una palabra. Sarah me siguió hasta el pasillo.—Es una niña maravillosa —susurró, evitando mi mirada—. Se parece mucho a ti.—Sí —dije, sintiendo un nudo en la garganta—. Es la única cosa buena que ha salido de toda esta farsa.—Yo no lo llamaría farsa, Al
Ler mais