Capítulo 93Sarah.Toqué a la puerta, pero nadie respondió. Empujé la puerta y entré.La habitación erapequeñao, pero ordenada. En su mesita de noche, vi una foto boca abajo. Cuando la tomé me di cuenta de que era una foto de Alejandro, tomada desde lejos, en un evento al que él había asistido hace meses, mucho antes de que ella llegara a casa.El aire se me escapó de los pulmones.Sentí un mareo súbito. Había una obsesión allí. Una historia que yo no conocía, una conexión que venía de mucho antes de que la agencia de empleadas la enviara.Escuché pasos en el pasillo. Salí de la habitación justo a tiempo, con el corazón en la boca, y me encontré con ella frente a frente.—¿Se le ha perdido algo, señora? —preguntó, con una voz que ya no tenía rastro de dulzura. Su mirada era fría, calculadora fija en la mía.—¿De dónde sacaste esa foto, Lucía? ¿Cómo es que tienes una foto de mi marido de hace meses?Ella sonrió, una sonrisa pequeña, lenta, que me heló la sangre.—A veces, las personas
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