Capítulo 47Sarah.El despertador sonó puntual a las seis de la mañana. Me levanté con el cuerpo pesado, sintiendo todavía esa molestia en el vientre por la inyección de ayer, pero no me permití flaquear. Me vestí con un traje de sastre color azul marino, una camisa blanca impecable y mis tacones y me recogí el cabello en un moño bajo.Bajé las escaleras a toda prisa, revisando los correos en mi celular. Escuchaba voces en el salón, risas que no encajaban con la frialdad de esa casa a esas horas.Cuando entré al comedor, me quedé petrificada.Joe estaba sentada a la mesa, pero no llevaba el uniforme de su colegio. Vestía un conjunto deportivo rosa y unos tenis blancos. A su lado, Alejandro tomaba café, vestido con unos pantalones oscuros y una sudadera gris que marcaba sus hombros. Se veía relajado, imponente de una forma diferente, menos corporativa y más... real.—Joe, ¿qué haces así? —pregunté, ignorando a Alejandro—. Se te va a hacer tarde para el transporte. Ve a cambiarte aho
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