Melissa la miró con agudeza, pero solo se alzó de hombros.—Bueno, a mí sí, y tengo que decírtelo. Está bien si quieres ayudarlo, pero te recuerdo que no debe ser por obligación, ni mucho menos más allá de lo que has acordado con Ares, que a mí se me hace una cantidad exagerada de dinero. ¿Quién podría necesitar cincuenta millones?—Mi familia, Kimmy. Mi papá tiene una adicción, es un ludópata que pasó dos semanas en Las Vegas. ¿Y sabes por qué regresó? Porque Federico fue por él. Aún no sé en qué condiciones lo encontraron, si tiene o no dinero, pero no es que los problemas hasta ahora hayan explotado, es que ahora se están notando.—Sí, justamente cuando eres tú, la que fue adoptada, la que puede resolverlos —Melissa apretó el ceño—. A mi parecer, es demasiado. Primero el matrimonio arreglado con uno de los hombres más importantes y ricos del estado, del mismo país, y luego de eso, casualmente, todo lo malo que está pasando en tu familia, con quienes siempre te has sentido agradecid
Ler mais