Magnus llevaba horas sentado en el borde del catre con los codos sobre las rodillas y la vista fija en el suelo de cemento, sin ver realmente nada.Pensaba en la manada.No podía evitarlo.Había intentado no hacerlo, intentado mantener la cabeza en Emma, en Rico, en el plan que todavía no era un plan sino solo una intención y un puño apretado. Pero la manada se le colaba igual, como siempre lo había hecho, como lo había hecho desde niño cuando aprendió que ese territorio no era solo tierra sino algo vivo, algo que respiraba y que lo reconocía a él igual que él la reconocía a ella.Había crecido entre esa gente.Conocía los nombres de todos. Los hijos, los viejos, las familias que llevaban tres generaciones en el mismo sector del territorio. Había corrido esos bosques de noche siendo un cachorro, había peleado en esas fronteras siendo joven, había enterrado a lobos que quería en esa tierra. Cuando Dominic le dio el título de Beta, y aunque lo hizo con la intención de estar más cerca de
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