Capítulo SESENTALas cámaras del sanador estaban en silencio, solo se escuchaba el suave susurro de las hojas afuera y el ocasional parpadeo de la luz de las velas. Ella yacía bajo varias capas de mantas, con la piel pálida y la respiración superficial, pero estable. Su recuperación era lenta, pero era progreso.Damian no se había apartado de su lado desde el momento en que ella abrió los ojos. Incluso ahora, estaba sentado junto a ella, sosteniendo su frágil mano entre las suyas, mientras su pulgar acariciaba suavemente sus nudillos y su mirada nunca se alejaba de su rostro.Pero a medida que el silencio se extendía en la noche, los ojos de Ella se abrieron de nuevo, esta vez no por dolor o inquietud, sino por algo… distinto.Una onda.Al principio fue leve, como un susurro en el fondo de su mente. Pero luego creció, más espesa y pesada. Era como una nube de tormenta presionando contra su alma.Ella jadeó suavemente y sus dedos se crisparon en la mano de Damian.Él se enderezó al ins
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