CAPÍTULO CINCUENTA Y CINCO
Arriba – La habitación de Sisi
Sisi metió el último frasco en su bolsa, con el corazón latiéndole desbocado.
Entonces lo oyó.
Botas. Voces. Decenas de ellas. Acercándose.
El pánico la atravesó como un rayo.
—Están aquí —susurró, con los ojos muy abiertos—. No… no, no, no…
Agarró su bolsa y corrió de nuevo hacia la ventana… pero afuera los vio. Guerreras. Arqueros. Guardias. Todos esperando.
Estaba atrapada… Tropezó hacia la puerta, pero se congeló.
Botas. Varias. Rápi