La mañana transcurría con una tranquilidad poco habitual.Por primera vez en mucho tiempo, Renata había decidido concentrarse en algo que no fuera un juicio, una investigación o una batalla legal.Su boda.O mejor dicho, la celebración que tendría lugar dentro de algunas semanas.Porque aunque ella y Sebastian ya estaban casados, ambos habían decidido realizar una ceremonia y una recepción que marcaran oficialmente aquella unión ante la sociedad.Y para sorpresa de muchos... Renata había aceptado.Quizás porque estaba cansada de vivir únicamente para los problemas.Quizás porque quería regalarse algo bonito.O quizás porque, aunque todavía le costara admitirlo, empezaba a sentirse feliz al lado de Sebastian.La boutique ocupaba dos pisos completos de un elegante edificio en el centro de la ciudad.Vestidos exclusivos.Diseños únicos.Atención personalizada.Todo estaba reservado exclusivamente para ella aquella mañana.—Señora Vegetti, este es uno de los últimos diseños que llegaron d
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