La oficina permanecía en silencio.
Solo el suave sonido de las hojas al pasar interrumpía la tranquilidad del lugar.
Renata se encontraba sentada detrás de su escritorio. Frente a ella descansaba una carpeta amarilla que había llegado apenas unos minutos antes. Era un informe antiguo. Uno que había solicitado semanas atrás y que, hasta ahora, nadie había conseguido localizar.
El informe del accidente de su padre.
Durante algunos segundos simplemente observó la carpeta.
Sin tocarla.
Sin abrirla.