El reloj marcó la hora del almuerzo, y con él, la oficina pareció respirar aliviada. El equipo de diseño, liderado por Regina, Miranda y Noah, se había organizado con rapidez para aprovechar los noventa minutos de gracia que Peter había anunciado. Alisson Harper los acompañó, aunque su entusiasmo era nulo y su cuerpo le pedía a gritos que se quedara recostada sobre el escritorio.Al final, la democracia del equipo había hablado, y el restaurante elegido resultó ser un ruidoso local especializado en mariscos y pescado fresco. Había sido una elección maravillosa para Miranda, quien amaba profundamente la comida del mar y no podía disimular su satisfacción al ver la fachada del lugar. Regina, por su parte, no parecía muy inclinada por la idea al principio, pero una vez que entraron y revisaron el menú repleto de opciones gourmet, encontró platillos que le encantaron y rápidamente se sumó al entusiasmo de Miranda.Mientras tanto, Alisson estaba librando una batalla en su interior. Apenas
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