La carrera había terminado, pero la energía del lugar seguía vibrando como si los motores aún rugieran bajo la piel de todos los presentes.El aire estaba cargado de adrenalina, alcohol y humo. La nieve pisoteada se había convertido en una mezcla sucia de barro helado, mientras grupos de jóvenes celebraban alrededor de las motos, gritando, riendo, chocando botellas y levantando a los ganadores en hombros.Entre toda aquella algarabía, Violet y Nyra se movieron con dificultad, esquivando cuerpos, empujones y risas demasiado fuertes.—Si quieres… podemos irnos —murmuró Nyra, inclinándose un poco hacia ella para hacerse escuchar entre el ruido. Sus ojos avellana buscaron los de Violet, intentando encontrar alguna señal de que todo aquello la estaba afectando más de lo que dejaba ver, pero ella era experta en sostenerse incluso cuando estaba rompiéndose por dentroSu postura era firme, brazos cruzados sobre su pecho y el rostro libre de alguna expresión. —Un poco más —respondió sin
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