La luz del amanecer se filtraba suavemente a través de las cortinas, tiñendo la habitación de tonos dorados y cálidos mientras que afuera la nieve seguía intacta, Lyra fue la primera en despertar como si su cuerpo se negara a abandonar el calor que la envolvía. Sus pestañas se agitaron levemente antes de abrirse, y lo primero que sintió fue el peso cálido y firme a su alrededor.Ronan.Su brazo descansaba sobre su cintura, pesado y protector, manteniéndola pegada a su cuerpo. Su respiración era profunda, constante, el ritmo de un depredador en descanso, Lyra giró apenas el rostro, encontrándose con él quien dormía con su cabello negro ligeramente desordenado, cayendo sobre su frente de forma natural. La luz suave delineaba sus facciones fuertes: la mandíbula marcada, los labios relajados, la leve sombra de barba que siempre le daba ese aire sexy y varonil. En ese momento parecía en paz, Lyra lo observó en silencio, permitiéndose ese pequeño instante. Su mano se deslizó lentamente
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