El alfa le colocó una camisa suya, y tomó un pantalón deportivo antes de sostenerla con cuidado entre sus brazos, como si incluso el aire pudiera hacerle daño, y en el siguiente instante… desapareció.
Cuando el mundo se dobló sobre sí mismo la presión del desplazamiento fue brutal, pero Ronan no soltó a Lyra en ningún momento. La protegió con su propio cuerpo, absorbiendo la carga del viaje como si fuera insignificante, ya que para entrar al territorio de la tríada necesitaba mucho poder.