Esa extraña sensación regresó, la misma que la había acechado al salir del Hotel Highland. ¿Alguien la seguía? El corazón de Lucía latía con fuerza contra sus costillas. El pánico la invadió y aceleró el paso, casi corriendo hacia la entrada del nuevo hotel.La recepcionista, Jennifer Webb, se sobresaltó al verla entrar tan agitada. —¿Señora, se encuentra bien?La cálida luz dorada del vestíbulo la envolvió, calmando sus nervios por un momento. Lucía respiró hondo y esbozó una sonrisa de disculpa. —Sí, estoy bien. Solo quería registrarme rápido.Jennifer asintió con entusiasmo y comenzó el proceso. Cuando finalmente le entregaron la tarjeta de acceso, Lucía exhaló aliviada, aunque antes de subir echó un vistazo hacia el exterior. Solo hojas secas se arremolinaban sobre el pavimento de la calle. Contrólate, Lucía, se dijo a sí misma.—¿Alguna problema, señora? —preguntó Jennifer, notando su inquietud. —Esta zona está un poco apartada... ¿Qué tal es la seguridad? —No se preocupe —sonrió
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