El corazón de Lucía dio un vuelco y rápidamente desvió la mirada. Mientras tanto, Fernando mantuvo su mirada fija en ella, escudriñando cada uno de sus gestos.
—Ya van dos veces, Lucía.
Sus palabras la pillaron completamente desprevenida, y sus manos se quedaron paralizadas a mitad de su movimiento. ¿Dos veces? ¿A qué se refería? Confundida, levantó la vista y se encontró con esa mirada indescifrable que siempre la inquietaba. Al instante siguiente, lo entendió.
La primera vez fue cuando Alisso