104. CRISTÍN Y SIMÓN
SIMÓN:Justo detrás de mi Alfa, con Cristín tomada de mi mano, podía sentir su emoción mezclada con temor y curiosidad. El aullido de mi Alfa resonó por todo el territorio en una orden ineludible. A todos nos llenó de sorpresa que Elara, la loba de Alaya, lo acompañó con una fuerza que no esperábamos. Nuestros nuevos Alfas estaban tomando el control de la manada.El aullido recorrió nuestro territorio llamando a todos nuestros lobos a la acción. Sael, en mi pecho, rugió respondiendo al Alfa, listo para enfrentar lo que viniera. Miré a Cristín aferrada a mi brazo, pálida y temblando. Había visto demasiado en muy poco tiempo.Reynolds bajó de la escalinata con Alaya de la mano. Los lobos llegaban corriendo, convertidos en humanos al ver al Alfa en esa forma.—Simón, vamos a realizar un recorrido por todo el territorio —ordenó mirándome directo—. Tenemos que cambiar los puntos de vigilancia.—De acuerdo, mi Alfa —asentí de inmediato—. Debemos poner vigilancia en todas las rutas de escape
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