112. EL DOBLE PODER
ALAYA:Mi cuerpo dolía, parecía que mil agujas estaban siendo clavadas por todo mi ser, atravesando músculos y huesos, buscando el centro donde mi bebé luchaba por sobrevivir. Elara, mi loba, gemía en mi interior luchando por proteger a nuestro cachorro. Podía sentir cómo arañaba la oscuridad desde dentro, cómo intentaba transformarme para que pudiéramos pelear, pero mi cuerpo humano no respondía. El hechizo nos tenía atrapadas a ambas, sofocándonos, ahogándonos en negrura. Pero también sentía en el centro de mi pecho un calor avasallador que pulsaba como un segundo corazón. Era diferente al calor dorado de Elara. Este era más fresco, más brillante, como luz de luna líquida corriendo por mis venas. Reconocí esa sensación. La había sentido una vez, hace años, cuando mi madre intentó enseñarme a ser Elyndor antes de morir. Había rechazado ese poder entonces. Pero ahora volvía, despertando sin que yo lo llamara. —Reynolds, salva al bebé, sálvalo —rogué con mis últimas fuerzas. —Alaya,
Leer más