Al día siguiente, ya estábamos caminando por un sendero de piedras desgastadas y cubiertas de nieve, según Zain, indicaba que estábamos muy cerca de la ubicación de la bruja. Yo iba unos pasos por detrás junto a Maribel, observando las espaldas de Seth y Zain mientras ellos hablaban en voz baja, sus alientos formaban pequeñas nubes de vapor frío.—Fue extraño dormir con Zain, ¿sabes? —Maribel rompió el silencio, bajando la voz para que los hombres no la escucharan. Me miró de reojo, esperando mi reacción.—¿Te hizo algo? —pregunté de inmediato, deteniéndome un segundo. Mi instinto de protección se activó, recordando que Seth lo había amenazado la noche anterior. Maribel sacudió su mano rápidamente, con las mejillas ligeramente rosadas.—¡N-no! Para nada. En realidad, fue un caballero absoluto. Solo me deseó las buenas noches con mucha educación, se acomodó lo más lejos posible de mí, casi pegado a la tela de la tienda, y ya —explicó, con la voz atropellada—. Estuve un poco nervi
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