Elena bajó del taxi con rapidez, aún sujetando con fuerza la carpeta que contenía los diseños sin terminar. Llegaba tarde, y eso no era propio de ella. A Nathan no le gustaba esperar, y menos cuando se trataba de trabajo.Pero antes de que pudiera dar un paso hacia el imponente edificio de oficinas, una figura se interpuso en su camino.Damian, su exmarido.Elena se detuvo en seco. Su mandíbula se tensó al verlo allí, de pie, con esa expresión arrogante en el rostro. Impecable como siempre, vestido con un traje costoso, como si nunca le hubiera faltado nada en la vida.—Vaya, qué prisa llevas. ¿Adónde vas? —la voz de Damian sonó fría, cargada de burla.Elena resopló y lo miró con dureza.—No es asunto tuyo, señor Damian.Intentó rodearlo, pero él se movió con rapidez para bloquearle el paso otra vez.—Elena, no finjas que estás ocupada. Sé que no tienes un trabajo fijo. O… —miró el edificio detrás de ella— ¿eres la amante de alguien aquí?Elena apretó los puños, conteniéndose para no
Leer más