El vehículo se alejaba de la Manada Colmillo Blanco, dejando atrás el polvo y el desconcierto. Elena iba en el asiento trasero, junto a Kurt, mirando por la ventanilla cómo la casa principal se hacía cada vez más pequeña hasta perderse de vista.Sus ojos estaban fijos en ese punto, pero su mente estaba en otra parte. En recuerdos. En años pasados.Elena era huérfana.No tenía padres, no tenía hermanos, no tenía a nadie. Había crecido en casas de acogida, pasando de una familia temporal a otra, sin encontrar nunca un lugar al que pudiera llamar hogar.Hasta que conoció a Aynara.Fue en la escuela, cuando ambas eran niñas. Aynara era dulce, tímida, con esos ojos verdes que parecían ver el mundo con asombro. Se acercó a Elena un día, cuando la vio sola en el recreo, y le ofreció la mitad de su sándwich.—¿Quieres? —preguntó con una sonrisa.Elena, desconfiada, aceptó.Y desde ese día, no se separaron.Aynara le prestaba todo: libros, colores, incluso compraba un juego extra de todo para
Leer más