( Clara)El hospital seguía siendo el mismo lugar frío, blanco y demasiado ordenado, pero ya no se sentía igual que el primer día, porque el miedo constante había cedido un poco de espacio a algo inesperado: la presencia de mis amigas, sus voces, sus comentarios sin filtro y, sobre todo, Adrián, que parecía haber asumido un nuevo rol sin que nadie se lo pidiera.—Adrián, quiero agua —dije con total naturalidad, sin siquiera mirarlo.No pasaron ni dos segundos antes de que el vaso estuviera frente a mí.—Aquí.Tomé el vaso con calma, bebiendo despacio mientras Sandra levantaba una ceja y Laura se cruzaba de brazos con una expresión que ya conocía demasiado bien.—Esto es ridículo —murmuró Laura, mirándolo de arriba abajo.—No —corrigió Sandra, con una sonrisa que no intentó ocultar—, esto es espectacular.Adrián soltó el aire con paciencia, como si ya estuviera acostumbrado, aunque la ligera tensión en su mandíbula decía lo contrario.—¿Algo más? —preguntó, mirándome directamente.Lo o
Leer más