(Clara) Desperté antes que él, con la luz entrando suave por la ventana y esa sensación incómoda todavía instalada en el pecho, más ligera que el día anterior, pero no lo suficiente como para desaparecer. La noche había sido fácil, demasiado fácil, como si todo se hubiera reducido a nosotros, a su risa, a la forma en que me miraba, al beso que todavía podía recordar con solo cerrar los ojos, pero la mañana no era igual y el proyecto seguía ahí, intacto, esperándome como si no le importara nada de lo que había pasado entre nosotros. Me quedé unos segundos observándolo dormir, con esa inocencia que rara vez mostraba despierto, y por un instante casi logré convencerme de que podía confiar sin cuestionar, de que podía dejarlo manejarlo todo, de que no tenía que intervenir, pero no funcionó porque lo que sentía no era una simple duda, era algo más profundo, algo que no se iba con un beso ni con una promesa. Suspiré despacio, saliendo de la cama con cuidado para no despertarlo, y bajé a
Leer más