Había estado evitando el diario de Ezequiel durante tres días.No conscientemente. Lo tenía sobre el escritorio de mi cuarto y lo dejaba ahí mientras hacía otras cosas, lo veía cuando entraba y salía, lo ignoraba con la eficiencia de alguien que no quiere examinar por qué lo está ignorando.La noche después del gesto de Luciano en el despacho, lo abrí.No desde el principio. Desde las últimas páginas, donde mi padre había escrito más despacio, con letra más apretada, como si le preocupara el espacio que le quedaba o el tiempo que tenía.Busqué sistemáticamente.La Voz Primera, en la evaluación de hacía dos semanas, le había preguntado a alguien sobre el linaje de Ezequiel. Yo lo supe porque Luciano me lo dijo al día siguiente, con esa economía de palabras suya que dejaba el mínimo necesario para que yo construyera el resto. El linaje de Ezequiel era mixto. Eso no lo habían anotado en el expediente oficial.Busqué esa palabra en el diario.Mixto.Línea mixta.La sangre que no pertenece
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