El sonido todavía seguía vibrando dentro de las paredes del refugio, impregnado en el concreto, en los cables, en las pantallas apagadas y hasta en la respiración agitada de todos los que seguían allí. No era un eco normal ni algo que pudiera desaparecer simplemente con el paso de los segundos. Era una sensación mucho más profunda, más viva, como si aquella voz hubiera atravesado cada rincón del lugar para instalarse directamente dentro de ellos. Nadie lograba sacársela de la cabeza. Seguía allí, latiendo bajo la piel, pesada y fría, como una presencia observándolos desde un lugar imposible de alcanzar.Nadie habló durante varios segundos.Porque todos seguían intentando entender lo que acababan de escuchar.O quizá, en el fondo, estaban intentando convencerse de que realmente no había sucedido.Lucas continuaba arrodillado en el suelo, respirando con dificultad mientras Valeria lo sostenía con ambas manos, aferrándose a él con fuerza, como si tuviera miedo de que se rompiera frente a
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