El mensaje desapareció lentamente de las pantallas.
Pero nadie dejó de mirarlas.
Porque ya no podían hacerlo.
Era como si cada nueva frase arrancara otro pedazo de estabilidad dentro del refugio, dejando a todos un poco más vacíos, un poco más conscientes de hacia dónde se dirigía todo aquello.
“SI ENTRA… NO PODRÁN TRAERLO DE VUELTA.”
Las palabras seguían resonando dentro de la cabeza de Valeria una y otra vez, golpeándole el pecho con más fuerza cada vez que intentaba procesarlas. No importaba