El estruendo volvió a sacudir el refugio.
Más fuerte esta vez.
El metal de la entrada principal se dobló con un sonido brutal, largo, desgarrador, mientras golpes constantes comenzaban a resonar desde el otro lado del edificio. Ya no eran impactos aislados. Ahora parecían una fuerza desesperada intentando arrancar las puertas desde sus cimientos.
Los conectados habían dejado de esperar.
Habían empezado a entrar.
Karev cargó el arma de inmediato y caminó hacia el pasillo principal sin apartar la