XIMENAAl otro día, Mia fue de nuevo a buscar a Ximena a su habitación.—¡Amiga!, al fin te encontré, no contestas ese celular, me tenías muy preocupada—, Mia mencionó, abrazándola.—Hola, Mia, pasaron muchas cosas increíbles; al fin estuve con Ángelo, fue maravilloso—, ella comentó agachando la cara dejando entrever una sonrisa.—¿En serio?, ¿Cómo fue? Por favor, cuéntame cada detalle.—Fue algo muy complicado, no sé cómo decirlo, es que una loca me drogó y por poco casi me viola el primo de ella. Por suerte, me escapé terminando donde Ángelo y esa droga me hizo sentir muchas ganas.—Y ¿él te las calmó?—Sí, sí, sí, sí, aunque prácticamente yo lo obligué.—Qué complicado, ¿y qué paso con los violadores? Tenemos que denunciarlos a las autoridades.—Sospecho que ya son parte del océano.—Ah, no digas que lo del hombre que se comieron los tiburones, ¿es verdad?—No sé, supongo que sí, eso es otro punto, como que Ángelo no es el inocente profesor que aparenta ser.—La verdad, amiga, a mí
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