Las sirenas de los bomberos rugían a lo lejos, pero para Sebastián Valderrama, el mundo se volvió de repente completamente silencioso. Estaba de pie frente a la puerta del dormitorio de Valentina, ahora consumido por las llamas. Humo negro se elevaba en espirales, ahogando sus pulmones, pero no le importaba. Sus ojos rojos miraban fijamente hacia la cama que comenzaba a arder, buscando la figura de la mujer que era el centro de su locura."¡VALENTINA!" rugió, su voz ronca por el humo y la desesperación.Intentó arrojarse hacia adentro, pero dos guardaespaldas lo detuvieron. "Señor, ¡es demasiado peligroso! ¡El techo se derrumbará!"Sebastián golpeó a uno de los guardaespaldas hasta que se desplomó y agarró el cuello del otro. "¡Si ella no sale de ahí, todos morirán con ella! ¡BÚSCENLA!"En medio del caos, Marco apareció con la cara cubierta de hollín. "¡Señor! ¡El baño está vacío! ¡La ventana trasera está abierta, hay huellas de huida hacia el pasillo de servicio!"Sebastián se quedó
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