Villa Isabella, Montes SabinosQuince años despuésEl jardín estaba en plena floración.Elena, ahora con el cabello salpicado de canas, caminaba lentamente entre los rosales. Sus manos, aún firmes, podaban con cuidado las ramas secas. Dante la observaba desde la terraza, con una taza de café en las manos y una sonrisa tranquila en el rostro.Habían pasado décadas desde aquella primera noche en el Vesper Lounge. Décadas de mentiras, de verdades, de muertes y de nacimientos. Décadas de construir algo sólido sobre las ruinas del horror.La pequeña Sofía, ya una adolescente de diecisiete años, corría tras su hermano Bruno, de doce, mientras Matteo los vigilaba desde el banco de piedra. Su esposa, Clara, ayudaba a Giulia en la cocina. Marco Rossi, ya muy mayor, dormitaba en su sillón junto a la chimenea.La vida, después de todo, seguía.Pero Elena sabía que los secretos nunca terminan de morir.La caja del sótanoEsa tarde, mientras limpiaba el sótano, Elena encontró algo que no había vis
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