Capítulo 124. Apagón.
La mudanza fue más simple de lo que Shun había anticipado. Un camión pequeño llegó entrada la tarde, cuando el sol todavía caía con fuerza, pero el aire ya empezaba a volverse más denso, cargado de ese calor propio del verano que no quemaba, pero cansaba. La casa estaba lista; no había muebles por montar ni espacios por descubrir. Lo único que faltaba era ponerlos a ellos dentro.Las cajas eran pocas. Ropa, objetos personales, libros, y, sobre todo, el material del consultorio. Eso era lo que realmente importaba.—Eso va en la habitación del fondo —indicó el omega, con los brazos cruzados, siguiendo cada movimiento de los hombres de la mudanza—. Cuidado con esa caja, está marcada.Théon observaba la escena con una leve sonrisa, mientras se encargaba de cargar, abrir cajas y subir lo que hiciera falta. Prefirió no intervenir, conocía lo suficiente a Shun como para saber que discutirle el orden era perder el tiempo.Cuando por fin el camión se fue y la casa volvió a quedar en silencio,
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