AdannaLa tensión era sofocante. El silencio, abrumador.Se podían escuchar claramente las respiraciones agitadas, el silbido del viento nocturno y los ecos lejanos de las aves del bosque que llegaban hasta allí.Entonces se oyó un crujido.Al parecer, alguien movió el pie y todas las miradas se dirigieron hacia ese punto.Iron sonrió con malicia, con la crueldad brillando en su mirada, y dio la orden:—Ataquen. Las quiero muertas a las dos.Al instante, el silencio fue violentado por los gritos de ataque, los movimientos bruscos, las pisadas fuertes y el rechinar de las espadas cuando chocaban contra la mía.Luché con toda mi fuerza; no obstante, era difícil enfrentar a tantos guerreros, por lo que empecé a debilitarme.Por un momento había olvidado que todavía no estaba al cien por ciento. Las vitaminas que me daba Camilia me ayudaban, pero no habían sanado el problema de raíz.A eso se le añadía que debía protegerla a ella, quien gritaba aterrada y lloraba.Su temor me contagió, pe
Leer más