—Creo que usted no aprende señor Toledo, le dije claramente que no volviera a acercarse a mí, aun me queda mucho gas pimienta en el bolso, lo llevo siempre conmigo para alejar a posibles asaltantes…o acosadores. Y si no lo ha notado, he comenzado a hablarle de usted para no permitirnos tener una cercanía, no es mi intención pasar de un prometido a otro. — respondió la hermosa castaña.Fernando se río.—Me agrada la Aitana malvada, pero lo digo en serio, me debes una factura médica, señorita. — dijo extendiendo aquella hoja médica hacia Aitana. — Pero puedo dejarla pasar si me aceptas un café, esta vez, sin propuesta. —Tomando aquella hoja médica, Aitana sonrió, y sacando su cartera, tomo de ella un billete de quinientos dólares, aquella factura era de apenas doscientos. Poniendo el billete en la mano de Fernando, le sonrió con sarcasmo.—Guarde el cambio señor Toledo, le aseguro que lo va a necesitar, porque si vuelve a importunarme, volveré a rociarlo. — y caminando hacia su auto, a
Ler mais