—Creo que usted no aprende señor Toledo, le dije claramente que no volviera a acercarse a mí, aun me queda mucho gas pimienta en el bolso, lo llevo siempre conmigo para alejar a posibles asaltantes…o acosadores. Y si no lo ha notado, he comenzado a hablarle de usted para no permitirnos tener una cercanía, no es mi intención pasar de un prometido a otro. — respondió la hermosa castaña.
Fernando se río.
—Me agrada la Aitana malvada, pero lo digo en serio, me debes una factura médica, señorita. —