Aitana sonrió.
—Es cierto, hermana, allí se dan las únicas rosas negras que existen en todo el planeta, son realmente hermosas y naturales, alimentadas por el rio Éufrates, creo que serán todo un tema de conversación, ya sabes, no hay color más intrigante e intenso que el negro. — dijo la castaña de ojos verdes, regalando una sonrisa de burla a su hermana menor.
Ainara enfureció.
— Las rosas negras, hermana, representan el luto, ¿Acaso me estas deseando un matrimonio infeliz con mi prometido? —