— ¿Cómo lo? —
— Lo supe desde el momento de la inauguración de este lugar — afirmó Fernando sabiendo bien lo que su amada esposa iba a preguntarle. — Podría reconocerte bajo cualquier disfraz, en cualquier lugar y en cualquier momento…yo siempre sabre quién eres tú, Aitana. — aseguró.
Aquella respuesta la hizo sentirse conmovida. Acercándose, besó los labios de su amado esposo. Fernando Toledo era perfecto…y era todo de ella.
— Eres un verdadero acosador…pero eres mi acosador…te amo, Fernando.